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Joel González, talento y disciplina

Un profesor de primaria le dijo una vez a la madre de Joel González, Marina Bonilla, que “su hijo, no llegará a nada en la vida” según revela la propia Bonilla en una entrevista al programa Maneres de Viure de COM Ràdio. El motivo es que el pequeño Joel no era capaz de quedarse quieto en la silla ya que se aburría soberanamente en las clases y creaba ciertos problemas a sus maestros.

Puede que, en aquella época, al campeón olímpico de taekwondo le faltara un poco de disciplina y autocontrol, justamente dos de los valores implícitos de la práctica de este deporte. De hecho, muchas familias deciden apuntar a sus hijos a taekwondo para que sus hijos aprendan estas virtudes pero Joel lo tuvo un poco más sencillo.

Unos años antes, su padre abrió un pequeño gimnasio en la localidad catalana de Vilafant, cerca de Figueras. Después de un breve paso por el fútbol, deporte en el que los entrenadores le utilizaban en cualquier posición gracias su espíritu inquieto, Joel comenzó a practicar esta arte marcial junto a su padre, mecánico de profesión, y su hermana mayor, que logró ser campeona de España de la disciplina.

En poco tiempo el talento de Joel le hizo despuntar en diferentes competiciones locales y nacionales y ahora sus copas hacen que el gimnasio de su padre tenga el aspecto de un museo. Con 20 años ya era campeón del mundo, logro que alcanzaría otra vez en 2011. Además, el catalán también ha conseguido la victoria en dos campeonatos de Europa.

Pero a parte de sus éxitos deportivos Joel ha conseguido otra cosa muy importante durante estos años, ahora ya es capaz de quedarse quieto en la silla y atender al profesor. Estudia criminología y es de los pocos deportistas que abandonan el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat para asistir presencialmente a las clases. “Me gusta escuchar al profe”, dice. Por si fuera poco, también estudia administración de empresas a distancia. Talento y disciplina, Joel González es la definición del taekwondo.

Maider Unda, la utopía hecha realidad

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La tecnología ha transformado en mundo del deporte de élite. Las técnicas de entrenamiento han evolucionado notablemente durante los últimos años. En España, esta evolución se ha producido gracias a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Pero Maider Unda, bronce en lucha libre en los Londres 2012, demuestra que aún se pueden conseguir resultados notables a la vieja usanza.

La vasca es 14 veces campeona de España de la disciplina y compagina su entrenamiento con su trabajo en un caserío de Olaeta, Álava. Allí brega, día a día, con las ovejas que acabaran produciendo queso denominación de orígen Idiazabal, todo un manjar.

Gracias a su calidad, Maider fue invitada a llevar a cabo su práctica deportiva en la residencia Blume de Madrid. Pero ella nunca se llegó a sentir cómoda allí, pese a tener todas las facilidades y cuidados que necesita un deportista de élite.

Decidió seguir su carrera fuera de las grandes estructuras del deporte español en una disciplina que no consigue reunir a más de 50 mujeres cuando se organiza un Campeonato de España.

El gran logro de Maider es llegar a ser, fuera del sistema, la tercera mejor luchadora a nivel mundial. Ella es la utopía hecha realidad. Ahora se retirará para formar una família.

El momento de Brigitte Yagüe

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El significado real de la palabra taekwondo es ‘camino de perfeccionamiento de la mente a través de los brazos y las piernas’ y, en la carrera de cualquier deportista de élite, existe un momento en el que se llega a la perfección, a la cúspide.

Este momento le ha llegado justo ahora a la taekwondista Brigitte Yagüe, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres. A sus 31 años, la mallorquina lo había conseguido todo en Campeonatos del Mundo y de Europa pero tenia una ‘espinita’ clavada, los JJOO.

Su ciclo olímpico comenzó en Atenas 2004. En esa competición fue eliminada prematuramente pese a partir como clara favorita. Cuatro años más tarde se perdió los Juegos Olímpicos de Pekín por una triple factura en la muñeca. Su ausencia a esta gran cita marcó un antes y un después en su carrera.

Yagüe decidió dejar el deporte y comenzó a trabajar como administrativa -sí, en este país muchos de los olímpicos no viven de su deporte-. Pero un año más tarde, en 2009, decidió volver a entrenar apoyada por su marido Juan Antonio Ramos, quién también fue campeón del mundo de este deporte.

Ahora, Ramos y Yagüe dicen que después de lograr superar juntos el reto de esa ‘espinita’ que tenían los dos, los Juegos Olímpicos, quieren afrontar otro reto mucho más común pero también muy complicado, ser padres. Han encontrado la perfección de la mente, eso sí, a través de los brazos y las piernas.

David Cal, el héroe anónimo


“Estoy muy contento, pero la vida no cambia mucho”, estas eran las palabras de David Cal después de conseguir la medalla de plata en la prueba de C-1 mil metros de piragüismo de los JJOO de Londres. El gallego no pierde ese punto de humildad y escepticismo tan propios de su tierra pese a ser el español con más medallas en unos Juegos Olímpicos y el palista más laureado de la historia.

“Cuando ganas, llegan las palmaditas en la espalda” reconocía Cal en una entrevista a El País. Este momento siempre suele coincidir con la llegada de los JJOO, cada cuatro años. Antes y después de esta cita, David no deja de ser una persona anónima que se deja los cuernos en preparar su gran cita.

El éxito de Cal no se puede entender sin la figura de su entrenador, Suso Morlán. Sus personalidades se complementan formando un equipo casi perfecto. Mientras Cal es frío y calmado, Morlán es una persona caliente y obsesiva que llega a calcular los efectos del viento sobre el estilo de Cal con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Cal y Morlán pasan largas temporadas fuera de casa, en la soledad de la preparación de las grandes competiciones, muy lejos de los focos a los que están acostumbrados otros deportistas. Para preparar estos JJOO viajaron a Cervo (Lugo) ya que según Morlán era el lugar en España con unas condiciones más semejantes a las que se encontrarían en Londres.

Ahora, después de convertirse en uno de los mejores deportistas que este país ha conocido, volverá al anonimato durante un tiempo. Veremos si finalmente en Río 2016 vuelven las palmaditas en la espalda o no.

No son sirenas, son ‘currantes’

Es habitual leer o escuchar que las chicas de la natación sincronizada, que de momento tienen una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, son sirenas del deporte. Como si sus movimientos en el agua completamente coordinados nacieran por generación espontánea, fruto de una suma de talento innato.

Pero en una disciplina como la natación sincronizada, en la que te enfrentas a unos jueces que examinan minuciosamente tus movimientos en busca del error, los milagros no existen. El hecho de que una federación como la española, con no más de 1.000 licencias en este deporte, plante cara a Rusia, China o Japón, con 10 veces más licencias, se explica por un solo motivo: el trabajo.

Sesiones de mañana y tarde diarias que suman 10 horas de preparación dentro y fuera del agua. En la piscina de natación sincronizada del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallés, esa factoría de deportistas y personas, todos los movimientos son grabados con el objetivo de limar errores, buscando la coordinación perfecta. Fuera del agua, largas sesiones de gimnasio y, durante el último año, entrenamientos con la bailadora Flora Albaicín para aprender el arte del ‘zapateao’ y el movimiento de manos flamenco.

“Nací sin arte, pero lo he aprendido”, así de clara se mostraba la capitana del equipo de natación sincronizada, Andrea Fuentes, en una reciente entrevista en el diario El País. “Nadar el dúo me ha hecho mejor persona”, aseguraba la catalana. No son sirenas, son ‘currantes’.

Javier Gómez Noya, suerte que no lo dejaste

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Nacido en Basilea (Suiza) hijo de un matrimonio de emigrantes de Ferrol, la carrera de Javier Goméz Noya, medalla de plata en triatlón de los JJOO de Londres, no ha sido un camino de rosas. De hecho, su propia vida no ha sido sencilla desde un principio. A los tres meses de nacer su familia volvía a Galicia. Momentos complicados para los suyos.

A los 11 años comenzó a jugar al fútbol sala pero pronto descubrió que eso de poder descansar en el banquillo no era lo suyo y decidió inscribirse en el Club Natación Ferrol, en el que destacó en diversos campeonatos infantiles. A los 15 años, y casi como una broma entre amigos, acudió a un triatlón. Para sorpresa de todos, quedó segundo en esa competición en la cual conoció a otro grande de este deporte, el campeón del mundo también gallego, Iván Raña.

A los 16 años se debatía entre la natación y el triatlón, que por aquel entonces no consideraba importante. Su entorno le convenció para que siguiera por el sendero de un deporte casi desconocido en aquellos tiempos. Era la primera vez que Noya casi deja la práctica del deporte que le ha llevado a la gloria.

En 1999 una valvupatía aórtica en su corazón hace que el Consejo Superior de Deportes le considere no apto para la práctica del triatlón. Entonces, se abre un conflicto que se alargó durante años entre la Federación Gallega, que le consideraba apto, y este organismo deportivo.

Pero Javi no quiso dejar esta disciplina. Ante los impedimentos de su federación, decidió competir fuera de las fronteras españolas y, después de sus éxitos intencionales, la federación le volvió a conceder su licencia definitiva en 2006.

“Nunca me he ido de botellón”, reconocía el plata olímpica en una entrevista a La opinión de Coruña. Ahora ya no le gusta el fútbol y dice que el triatlón es el deporte más espectacular para verlo por la televisión. Suerte que no lo dejaste, Javi.

Foto: Felipe Trueba (EFE)

Gestos olímpicos

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En unos Juegos Olímpicos, entre las grandes estrellas del deporte internacional, a veces pasan desapercibidos algunos gestos que traspasan los límites del deporte para aportar los llamados valores olímpicos a la sociedad.

Cuando Gabrielle Douglas conseguía la medalla de oro en el concurso de gimnasia artísticase convertía en la primera mujer de color en hacerlo. Douglas rompía definitivamente con el estereotipo que dice que los deportes más técnicos no son para la gente de color. En su país, Estados Unidos, existen deportes en los que es habitual ver participar a gente negra y otros en los que se hace extraño. De hecho, la propia Douglas, ha tenido que convivir durante años con una familia ajena a su biológica por la dificultad que encontraba para practicar su deporte en su lugar de nacimiento, como revela este reportaje de Sportyou.

Cuando Oscar Pistorius participaba en la prueba de los 400 metros lisos se convertía en un ejemplo para cualquier persona discapacitada. El sudafricano, a copia de lucha y esfuerzo, ha conseguido que sus ‘cheetahs’ – nombre que se le dan a sus prótesis- tengan un rendimiento similar a las piernas de cualquier persona. Su historia habla de una larga lucha contra una condición que se le impuso con 13 meses de vida.

Cuando Wojdan Shaherkani se convertía en la primera mujer saudí en participar en unos JJOO, mandaba un mensaje de esperanza a todas las mujeres de su país, Arabia Saudí. Con o sin hibab (o con uno especial para la ocasión), su combate de judo puede convertirse en un punto de partida más para defensa de los derechos de las mujeres. Todo esto en los primeros JJOO en que todas las delegaciones olímpicas cuentan con mujeres en sus filas.

Cuando 11 días después del inicio de los JJOO vemos que la totalidad de medallas conseguidas por la delegación española son obra de mujeres, el deporte femenino nos vuelve a dar una lección. Hay vida más allá de los éxitos de la selección española de fútbol y el último fichaje frustrado del Real Madrid. Estas gestas llegan en un contexto que hace tambalear al deporte femenino, con cada vez más equipos y competiciones que peligran por la manca de patrocinadores y su escasa repercusión den los medios de comunicación.

Foto: Quinn Rooney

Marina Alabau y el ciclo de la vida

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Weymouth será un lugar especial para Marina Alabau el resto de su vida, y no exclusivamente por ser el sitio en el que la sevillana ha conseguido su primera medalla de oro en unos JJOO. Fue allí cuando en 2009 consiguió su, hasta el momento, única victoria en un mundial de su disciplina, la clase RS:X de windsurf. Aunque en la bahía británica le recuerda algo más.

La historia de Alabau es de viajes entre olas. El primero de ellos fue en unas vacaciones en Isla Canela (Huelva), cuando visitando a una de sus tías se topó con un primo que practicaba la vela y decidió probar la experiencia. Con el tiempo, Marina descubrió que los barcos eran demasiado ‘tranquilos’ para ella y decidió subirse a una tabla, de la cual ya no volvió a bajarse.

A partir de aquí, cinco victorias en campeonatos de Europa, una en un campionato del mundo y dos segundas posiciones en mundiales pasando por lugares como Perth, Auckland, Tel Aviv o Madeira.Hace cuatro años, en los Juegos Olímpicos de Pekín, pasó por uno de los momentos más duros de su carrera al quedar fuera del podio. Consiguió un diploma olímpico.

Pero el ciclo de la vida ha querido que Marina Alabau llegara a los más alto que puede aspirar un deportista justo en el lugar del que se despidió de una de las personas más importantes de su carrera, su antiguo entrenador Kim Lythgoe, con el que conquistó dos títulos europeos y su única medalla de oro a nivel mundial.

Lythgoe falleció víctima de un accidente practicando submarinismo en unas vacaciones justamente posteriores a los mundiales de Weymouth 2009, esa fue su última competición a su lado. “Quiero agradecérselo a Kim, ya que este era nuestro objetivo y creo que él estará orgulloso de mí esté donde esté”, declaró Alabau al llegar a la meta más importante de su carrera.

Maialen Chorraut: de La Concha al cielo

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El de Maialen con la piragua comenzó como un amor de verano, en la playa de La Concha de Donostia. Con 15 años, se apuntó a un cursillo y, experimentando, encontró algo que le marcaría de por vida. “Hay que jugar con el agua, no pelearse con ella”, así resume su estilo la medallista olímpica aguas aguas bravas.

“Vivo al 100% para el piragüismo, así lo he decidido” dice Chorraut para TVE. Entrena cada día, se concentra en la Seu de Urgell, y nunca se acuesta más tarde de las diez. Odia la fiesta. “Mis amigos no quieren venir a cenar a casa por el horario” bromea en declaraciones a la Cadena SER. Su entrenador y a la vez pareja, Xabier Etxaniz, la define como una mujer “dura y sensible” en declaraciones a El País.

Una vida entregada al deporte en cuerpo y alma. Solo así se explica el pequeño milagro del piragüismo en aguas bravas. En España no se sobrepasan los 400 palistas federados, una cifra muy inferior a la del resto de potencias en este deporte y, pese a eso, se ha conseguido una medalla de bronce, un cuarto puesto y un quinto puesto.

“He aprendido a vivir con las inseguridades, lucho con ellas y las intento superar” explica la vasca. Diversas luxaciones de hombro llevaron a Maialen a la difícil decisión de pasar por los quirófanos. En 2005 y 2006 se operó de los dos hombros para evitar sus continuos problemas. Cuentan que su entorno invitó a la vasca a abandonar la práctica de este deporte. Pero entre ella y su entrenador decidieron continuar en su viaje de La Concha al cielo.

Mireia Belmonte: La hija de Poseidón

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Nacida un 10 de noviembre de 1990 en la cuna del baloncesto catalán, Badalona, Mireia Belmonte no se dedicó a la canasta como estaba de moda en la hiperpoblada ciudad de la primera corona metropolitana de Barcelona. A los cuatro años, los médicos le recomendaron la práctica de la natación para rectificar una columna vertebral torcida por culpa de una escoliosis. Así pues, fruto de una ‘desgracia’ nació la bonita relación de Mireia con el agua.


Comenzó compitiendo en las filas del Club Natació Badalona y después de despuntar en los campeonatos infantiles de España en 2001 y 2002, fichó por el Club Natació Hospitalet y entró en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat bajó las ordenes de Jordi Murio. Fue en sus años en el CAR cuando Mireia forjó una personalidad competitiva que le hace aprender de las derrotas. “Aprende de tus errores para poder disfrutar al máximo de cada uno de tus triunfos”, dijo Belmonte poco antes de la cita olímpica en su Twitter, en el que bajo el nombre de @miss_belmont suele hacer reflexiones que van más allá del deporte.

En 2005, con tan solo quince años, participó en los campeonatos de España de natación en los que sorprendió a todos. A partir de aquí, Belmonte comienza a crecer como nadadora batiendo registros a nivel estatal y logrando diferentes medallas en campeonatos de España. Los Campeonatos del Mundo junior 2007 y la medalla de oro en los 200 metros estilos de los europeos de Eindhoven en 2008 hicieron de Belmonte una de las grandes realidades de la natación española. Pero no todo fueron victorias en la historia de la nadadora. En los Juegos Olímpicos de Pequín 2008, con 17 años, la presión le pudo y muchos la acusaron de no responder a las expectativas en las grandes ocasiones.

En 2010 se produce un gran cambio en su carrera de la mano de un reconocido entrenador francés, Frederick Vergnoux. “La nueva manera de entrenar derivó en un cambio de mentalidad” explicó Belmonte en una entrevista a El Mundo. Cuatro medallas en el mundial de Dubai dieron sentido al cambio. Después de una discreta actuación en el mundial de Shangai sirvieron para que las críticas volvieran a estar a la orden del día.

 Pero la hija de Poseidón, así la apodó el joven rapero Pablo Sudoku en una canción, renació de sus cenizas el pasado miércoles consiguiendo la medalla de plata en los 200 metros mariposa. Después de una carrera llena de curvas, como su espalda, Mireia Belmonte ya forma parte del olimpo consiguiendo la primera medalla española en natación desde Sidney 2000.

 Foto: mireiabelmonte.com