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El espejismo del deporte femenino

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Es una evidencia decir que las mujeres han tirado del carro de la delegación española en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. De las 17 medallas, 11 han sido conseguidas por mujeres. En los primeros JJOO en que todas las delegaciones tenían presencia femenina con el 45% de la participación total, las españolas han rendido a un gran nivel, superior al de los hombres. Pese a esto, una vez pasada la magia de los JJOO, el deporte femenino topará de nuevo con su realidad.

Hoy por hoy, España sigue a años luz de las grandes potencias europeas en la promoción del deporte femenino. Aunque es demasiado tarde como para utilizarlo como excusa, el desbarajuste que sufren las mujeres en la práctica del deporte tiene sus raíces, como tantas otras cosas, en los largos años de dictadura franquista. Entonces, la actividad deportiva femenina en un primer momento no se incluyó como parte de los contenidos educativos de Educación Física Femenina (EFF). Un dato paradigmático de la situación es que el atletismo no fue considerado como ‘deporte apto’ para la mujer hasta 1961.

Con este legado, la democracia se encontró con el reto de aniquilar los estereotipos que vinculaban a la mujer de la práctica de ciertos deportes, como la gimnasia, y la alejaban de la práctica de deportes hasta ahora considerados ‘masculinizantes’ como el fútbol o el balonmano. ¿Quién no ha escuchado aquello de que el fútbol es un deporte para hombres?, por ejemplo.

Tan cierto es que se ha avanzado muchísimo en este aspecto como que aún hoy en día, en pleno S.XXI, queda mucho trabajo por hacer. Un informe de la Universidad de Valenciasobre la percepción del deporte femenino en España del años 2010 revela que el 36% de los españoles creen que se practica menos deporte femenino que masculino.

Capítulo aparte merecen los medios de comunicación en este aspecto. El mismo informe citado anteriormente indica que, en las páginas deportivas de los diarios de información general y en los diarios deportivos, el 96,3% del espacio está dedicado al deporte masculino, frente a un 1,4% en el caso del deporte femenino y un 2,3% de noticias sin connotaciones de género.

Cualquier jefe de redacción que lea esto pensará aquello de ‘nosotros damos lo que le interesa a la gente’. Yo le recomendaría a ese jefe de redacción que se mirara el partido en el que las selecciones femeninas de waterpolo y balonmano se jugaban las medallas, por ejemplo, y recapacitara sobre la capacidad que tienen estos espectáculos de hacer vibrar a la gente. Dudo que se inferior al del deporte masculino.

Otro de los problemas del deporte femenino es el papel que juegan las instituciones y las federaciones. Vemos como las competiciones se ahogan en los problemas económicos estructurales y contextuales y nadie decide ‘rescatarlas’. Resulta especialmente preocupante las situaciones del baloncesto y balonmano femenino, con desaparición de equipos y un éxodo notable de las mejores jugadoras a ligas extranjeras. Que las jugadoras jueguen fuera de España y conozcan como respira el deporte femenino en otros países es positivo, pero no si se produce de forma masiva ya que bajas el nivel de las competiciones nacionales y el interés del deporte de base, que ve que para subsistir de su deporte debe marchar al extranjero.

Mientras los clubes se mueren, las federaciones parecen encastadas en generar sistemas de competición costosos, muy alejados de la realidad económica. En casos como el del balonmano femenino, bronce en Londres 2012, diferentes federaciones como la catalana y la gallega han presentado modelos de competición con menos desplazamientos largos que hacen asumible competir a nivel nacional. Pero todas estas iniciativas se han topado, de momento, con la negativa de la federación española. El resultado, equipos que pierden categorias fuera de las pista o desaparecen y un gran éxodo de jugadoras a las ligas europeas.

Ojalá que estos JJOO marquen un antes y un después y acerquen al deporte femenino español al estatus que tienen la práctica deportiva femenina en otros países europeos. Si miramos los resultados, se lo merecen. Pero creo estamos ante un gran espejismo del deporte femenino.

Londres 2012 en cinco nombres

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Resulta complicado resumir las actuaciones más destacadas en unos juegos olímpicos pero ya que los aros olímpicos son cinco, daremos los cinco nombres de los deportistas que consiguieron las gestas más importantes de Londres 2012.

Michael Phelps, el final del más grande en una piscina

Los JJOO de Londres 2012 serán recordados como los de la despedida del norteamiricano Michael Phelps. El deportista más grande de la historia de la natación se despide de los juegos olímpicos con 22 medallas, 18 de oro. Muchos dudaban de él antes de estos juegos pero volvió a demostrar con 6 medallas (4 de oro) que, simplemente, es el más grande.

La superioridad de Usain Bolt

El 100% de efectividad del jamaicano en las finales olímpicas hacen que muchos digan que es el velocista más grande de la historia. En Londres, Bolt ha ganado 3 medallas de oro en las 3 pruebas que ha disputado. Pero Usain Bolt no solo gana, ‘el relámpago’ es capaz aplasta a sus rivales. En todas las pruebas superó a sus competidores con una aparente comodidad que hace pensar que tiene cuerda para rato. Veremos dónde está su límite.

El arte de David Rudisha

Uno de los momentos más brillantes de estos Juegos Olímpicos fue la final de los 800 metros lisos de atletismo. El keniata David Rudisha elevó esta carrera a la categoría de arte con una actuación de leyenda. No solo consiguió la medalla de oro y estableció un nuevo récord del mundo, sino que lo hizo con una elegancia solo al alcance de los más grandes del atletismo. De hecho,algunos dicen que su gesta es incluso más importante que la de Usain Bolt. 1 minuto y 40 segundos de historia del deporte.

Mo Farah, el orgullo británico

Fueron unos juegos excepcionales para los anfitriones, Gran Bretaña. Consiguieron la tercera posición en el medallero y sus estrellas brillaron con luz propia. Pero un escalón por encima del resto se encuentra la gesta del británico de descendencia somalí, Mo Farah. Si bien es cierto que sus genes son africanos, también lo es que llegó a Gran Bretaña con12 años. Pese a ello, aniquiló la soberanía africana en las pruebas de fondo consiguiendo la medalla de oro en los 10.000 y en los 5.000 metros.

Gabrielle Douglas rompió el tópico de la gimnasia

La victoria de la norteamericana en el concurso completo de gimnasia marcará un antes y un después en la historia de este deporte. Gabby Douglas se convirtió en la primera mujer de color en conseguir la medalla de oro en esta disciplina. Douglas rompía definitivamente con el estereotipo que dice que los deportes más técnicos no son para la gente de color. Todo un gesto olímpico.

Las júniors de oro


La selección de waterpolo femenino se ha dado ha conocer al gran público consiguiendo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres pero, como pasa con la selección masculina de baloncesto, sus raíces se encuentran en una competición mucho menos glamourosa, unos Campeonatos del Mundo Júnior.
Hace justamente un año en Trieste (Italia), 11 jugadoras lograban la medalla de oro al vencer a Hungría en la final. Las Roser Tarragó, Anni Espar y compañía demostraron tener talento suficiente como para, en un futuro, comandar el waterpolo femenino a nivel mundial. Su entrenador en aquella ocasión fue el mismo que el de estos JJOO, Miki Oca.

Lo que poca gente imaginaba es que con algunos refuerzos de jugadoras de una edad superior, que corresponden a una generación menos talentosa, serían capaces de llegar a una final olímpica. Han sorprendido a todo el mundo ya que esta era su primera vez, y también la primera vez del waterpolo español, en unos JJOO.

Ellas son el fruto del trabajo que se ha hecho durante años en innumerables clubes de natación catalanes y, como recordaba el mito Manel Estiarte en El País, han conseguido poner en el mapa al waterpolo femenino. Este puede ser tan solo el inicio de una gran historia, veremos si logran solidificar definitivamente la práctica de este deporte en nuestras piscinas.

Joel González, talento y disciplina

Un profesor de primaria le dijo una vez a la madre de Joel González, Marina Bonilla, que “su hijo, no llegará a nada en la vida” según revela la propia Bonilla en una entrevista al programa Maneres de Viure de COM Ràdio. El motivo es que el pequeño Joel no era capaz de quedarse quieto en la silla ya que se aburría soberanamente en las clases y creaba ciertos problemas a sus maestros.

Puede que, en aquella época, al campeón olímpico de taekwondo le faltara un poco de disciplina y autocontrol, justamente dos de los valores implícitos de la práctica de este deporte. De hecho, muchas familias deciden apuntar a sus hijos a taekwondo para que sus hijos aprendan estas virtudes pero Joel lo tuvo un poco más sencillo.

Unos años antes, su padre abrió un pequeño gimnasio en la localidad catalana de Vilafant, cerca de Figueras. Después de un breve paso por el fútbol, deporte en el que los entrenadores le utilizaban en cualquier posición gracias su espíritu inquieto, Joel comenzó a practicar esta arte marcial junto a su padre, mecánico de profesión, y su hermana mayor, que logró ser campeona de España de la disciplina.

En poco tiempo el talento de Joel le hizo despuntar en diferentes competiciones locales y nacionales y ahora sus copas hacen que el gimnasio de su padre tenga el aspecto de un museo. Con 20 años ya era campeón del mundo, logro que alcanzaría otra vez en 2011. Además, el catalán también ha conseguido la victoria en dos campeonatos de Europa.

Pero a parte de sus éxitos deportivos Joel ha conseguido otra cosa muy importante durante estos años, ahora ya es capaz de quedarse quieto en la silla y atender al profesor. Estudia criminología y es de los pocos deportistas que abandonan el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat para asistir presencialmente a las clases. “Me gusta escuchar al profe”, dice. Por si fuera poco, también estudia administración de empresas a distancia. Talento y disciplina, Joel González es la definición del taekwondo.

Maider Unda, la utopía hecha realidad

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La tecnología ha transformado en mundo del deporte de élite. Las técnicas de entrenamiento han evolucionado notablemente durante los últimos años. En España, esta evolución se ha producido gracias a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Pero Maider Unda, bronce en lucha libre en los Londres 2012, demuestra que aún se pueden conseguir resultados notables a la vieja usanza.

La vasca es 14 veces campeona de España de la disciplina y compagina su entrenamiento con su trabajo en un caserío de Olaeta, Álava. Allí brega, día a día, con las ovejas que acabaran produciendo queso denominación de orígen Idiazabal, todo un manjar.

Gracias a su calidad, Maider fue invitada a llevar a cabo su práctica deportiva en la residencia Blume de Madrid. Pero ella nunca se llegó a sentir cómoda allí, pese a tener todas las facilidades y cuidados que necesita un deportista de élite.

Decidió seguir su carrera fuera de las grandes estructuras del deporte español en una disciplina que no consigue reunir a más de 50 mujeres cuando se organiza un Campeonato de España.

El gran logro de Maider es llegar a ser, fuera del sistema, la tercera mejor luchadora a nivel mundial. Ella es la utopía hecha realidad. Ahora se retirará para formar una família.

El momento de Brigitte Yagüe

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El significado real de la palabra taekwondo es ‘camino de perfeccionamiento de la mente a través de los brazos y las piernas’ y, en la carrera de cualquier deportista de élite, existe un momento en el que se llega a la perfección, a la cúspide.

Este momento le ha llegado justo ahora a la taekwondista Brigitte Yagüe, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres. A sus 31 años, la mallorquina lo había conseguido todo en Campeonatos del Mundo y de Europa pero tenia una ‘espinita’ clavada, los JJOO.

Su ciclo olímpico comenzó en Atenas 2004. En esa competición fue eliminada prematuramente pese a partir como clara favorita. Cuatro años más tarde se perdió los Juegos Olímpicos de Pekín por una triple factura en la muñeca. Su ausencia a esta gran cita marcó un antes y un después en su carrera.

Yagüe decidió dejar el deporte y comenzó a trabajar como administrativa -sí, en este país muchos de los olímpicos no viven de su deporte-. Pero un año más tarde, en 2009, decidió volver a entrenar apoyada por su marido Juan Antonio Ramos, quién también fue campeón del mundo de este deporte.

Ahora, Ramos y Yagüe dicen que después de lograr superar juntos el reto de esa ‘espinita’ que tenían los dos, los Juegos Olímpicos, quieren afrontar otro reto mucho más común pero también muy complicado, ser padres. Han encontrado la perfección de la mente, eso sí, a través de los brazos y las piernas.

David Cal, el héroe anónimo


“Estoy muy contento, pero la vida no cambia mucho”, estas eran las palabras de David Cal después de conseguir la medalla de plata en la prueba de C-1 mil metros de piragüismo de los JJOO de Londres. El gallego no pierde ese punto de humildad y escepticismo tan propios de su tierra pese a ser el español con más medallas en unos Juegos Olímpicos y el palista más laureado de la historia.

“Cuando ganas, llegan las palmaditas en la espalda” reconocía Cal en una entrevista a El País. Este momento siempre suele coincidir con la llegada de los JJOO, cada cuatro años. Antes y después de esta cita, David no deja de ser una persona anónima que se deja los cuernos en preparar su gran cita.

El éxito de Cal no se puede entender sin la figura de su entrenador, Suso Morlán. Sus personalidades se complementan formando un equipo casi perfecto. Mientras Cal es frío y calmado, Morlán es una persona caliente y obsesiva que llega a calcular los efectos del viento sobre el estilo de Cal con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Cal y Morlán pasan largas temporadas fuera de casa, en la soledad de la preparación de las grandes competiciones, muy lejos de los focos a los que están acostumbrados otros deportistas. Para preparar estos JJOO viajaron a Cervo (Lugo) ya que según Morlán era el lugar en España con unas condiciones más semejantes a las que se encontrarían en Londres.

Ahora, después de convertirse en uno de los mejores deportistas que este país ha conocido, volverá al anonimato durante un tiempo. Veremos si finalmente en Río 2016 vuelven las palmaditas en la espalda o no.

No son sirenas, son ‘currantes’

Es habitual leer o escuchar que las chicas de la natación sincronizada, que de momento tienen una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, son sirenas del deporte. Como si sus movimientos en el agua completamente coordinados nacieran por generación espontánea, fruto de una suma de talento innato.

Pero en una disciplina como la natación sincronizada, en la que te enfrentas a unos jueces que examinan minuciosamente tus movimientos en busca del error, los milagros no existen. El hecho de que una federación como la española, con no más de 1.000 licencias en este deporte, plante cara a Rusia, China o Japón, con 10 veces más licencias, se explica por un solo motivo: el trabajo.

Sesiones de mañana y tarde diarias que suman 10 horas de preparación dentro y fuera del agua. En la piscina de natación sincronizada del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallés, esa factoría de deportistas y personas, todos los movimientos son grabados con el objetivo de limar errores, buscando la coordinación perfecta. Fuera del agua, largas sesiones de gimnasio y, durante el último año, entrenamientos con la bailadora Flora Albaicín para aprender el arte del ‘zapateao’ y el movimiento de manos flamenco.

“Nací sin arte, pero lo he aprendido”, así de clara se mostraba la capitana del equipo de natación sincronizada, Andrea Fuentes, en una reciente entrevista en el diario El País. “Nadar el dúo me ha hecho mejor persona”, aseguraba la catalana. No son sirenas, son ‘currantes’.

Javier Gómez Noya, suerte que no lo dejaste

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Nacido en Basilea (Suiza) hijo de un matrimonio de emigrantes de Ferrol, la carrera de Javier Goméz Noya, medalla de plata en triatlón de los JJOO de Londres, no ha sido un camino de rosas. De hecho, su propia vida no ha sido sencilla desde un principio. A los tres meses de nacer su familia volvía a Galicia. Momentos complicados para los suyos.

A los 11 años comenzó a jugar al fútbol sala pero pronto descubrió que eso de poder descansar en el banquillo no era lo suyo y decidió inscribirse en el Club Natación Ferrol, en el que destacó en diversos campeonatos infantiles. A los 15 años, y casi como una broma entre amigos, acudió a un triatlón. Para sorpresa de todos, quedó segundo en esa competición en la cual conoció a otro grande de este deporte, el campeón del mundo también gallego, Iván Raña.

A los 16 años se debatía entre la natación y el triatlón, que por aquel entonces no consideraba importante. Su entorno le convenció para que siguiera por el sendero de un deporte casi desconocido en aquellos tiempos. Era la primera vez que Noya casi deja la práctica del deporte que le ha llevado a la gloria.

En 1999 una valvupatía aórtica en su corazón hace que el Consejo Superior de Deportes le considere no apto para la práctica del triatlón. Entonces, se abre un conflicto que se alargó durante años entre la Federación Gallega, que le consideraba apto, y este organismo deportivo.

Pero Javi no quiso dejar esta disciplina. Ante los impedimentos de su federación, decidió competir fuera de las fronteras españolas y, después de sus éxitos intencionales, la federación le volvió a conceder su licencia definitiva en 2006.

“Nunca me he ido de botellón”, reconocía el plata olímpica en una entrevista a La opinión de Coruña. Ahora ya no le gusta el fútbol y dice que el triatlón es el deporte más espectacular para verlo por la televisión. Suerte que no lo dejaste, Javi.

Foto: Felipe Trueba (EFE)

Gestos olímpicos

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En unos Juegos Olímpicos, entre las grandes estrellas del deporte internacional, a veces pasan desapercibidos algunos gestos que traspasan los límites del deporte para aportar los llamados valores olímpicos a la sociedad.

Cuando Gabrielle Douglas conseguía la medalla de oro en el concurso de gimnasia artísticase convertía en la primera mujer de color en hacerlo. Douglas rompía definitivamente con el estereotipo que dice que los deportes más técnicos no son para la gente de color. En su país, Estados Unidos, existen deportes en los que es habitual ver participar a gente negra y otros en los que se hace extraño. De hecho, la propia Douglas, ha tenido que convivir durante años con una familia ajena a su biológica por la dificultad que encontraba para practicar su deporte en su lugar de nacimiento, como revela este reportaje de Sportyou.

Cuando Oscar Pistorius participaba en la prueba de los 400 metros lisos se convertía en un ejemplo para cualquier persona discapacitada. El sudafricano, a copia de lucha y esfuerzo, ha conseguido que sus ‘cheetahs’ – nombre que se le dan a sus prótesis- tengan un rendimiento similar a las piernas de cualquier persona. Su historia habla de una larga lucha contra una condición que se le impuso con 13 meses de vida.

Cuando Wojdan Shaherkani se convertía en la primera mujer saudí en participar en unos JJOO, mandaba un mensaje de esperanza a todas las mujeres de su país, Arabia Saudí. Con o sin hibab (o con uno especial para la ocasión), su combate de judo puede convertirse en un punto de partida más para defensa de los derechos de las mujeres. Todo esto en los primeros JJOO en que todas las delegaciones olímpicas cuentan con mujeres en sus filas.

Cuando 11 días después del inicio de los JJOO vemos que la totalidad de medallas conseguidas por la delegación española son obra de mujeres, el deporte femenino nos vuelve a dar una lección. Hay vida más allá de los éxitos de la selección española de fútbol y el último fichaje frustrado del Real Madrid. Estas gestas llegan en un contexto que hace tambalear al deporte femenino, con cada vez más equipos y competiciones que peligran por la manca de patrocinadores y su escasa repercusión den los medios de comunicación.

Foto: Quinn Rooney