Argentina juega acojonada

El empate de Argentina contra Bolivia no es más que otra decepción, otro fiasco, otro día de portadas cargando contra Argentina y contra Messi.

Messi se desepera // Césaro de Luca (EFE)

A veces, nos obstinamos en convertir el fútbol en algo muy complicado, lleno de variantes tácticas y ecuaciones casi filosóficas que, dicho sea de paso, también explican algunos de los factores del fracaso de la albiceleste. Pero también, a veces, el fútbol se explica con factores mucho más terrenales.

Hoy por hoy, Argentina no disfruta jugando. Sufre. Padece como el estudiante que se presenta a un examen sin estudiar. Juegan agobiados. La cara y la gestos de Messi en el partido de ayer son el reflejo de como se encuentra su selección. Salen al campo acojonados, como si tuviesen mucho más que perder que logros por ganar. Han olvidado completamente lo que pueden conseguir y viven del recuerdo de lo que dejaron perder en el pasado. Maradona, Batista y ahora Sabella naufragan con este problema. No hay seleccionador que pueda solucionar las carencias psicológicas del equipo.

El partido de Messi merece un capítulo propio. No le salia nada, era como una pesadilla de la que no te puedes despertar. Posiblemente, La Pulga sea el jugador de la historia que ha logrado el mayor rendimiento dentro de un equipo, el Barça, pero empequeñece si no se encuentra rodeado de la cultura futbolística blaugrana. En Argentina algunos dicen que no siente la camiseta y no, ese no es el problema, el problema es que ya no existen jugadores sobrenaturales capaces de levantar los partidos sean cuales sean los equipos, los estadios, los jugadores rivales y los compañeros. Le llaman fútbol moderno en el que el trabajo del col·lectivo siempre supera al arte individual. En este caso, Argentina es un equipo enormemente sobre valorado.

Una defensa más que discreta. Demichelis es un central mediocre que ya no volverá a adquirir la contundencia de antaño y que con el paso de los años le salen a relucir las carencias que siempre tuvo. Burdisso, Clemente y Zabaleta (titulares contra Bolivia) son jugadores correctos, nunca por encima de la media. No existe un líder ni un defensa con el suficiente sentido del juego para sacarla jugada.

Un centro del campo sin timón. No saben a qué quieren jugar. Gago y Mascherano forman el doble pivote y el jugador de la Roma se pierde si no juega él solo mientras que el del Barça nunca ha sido capaz de organizar un equipo. Messi baja a recibir a zonas del campo en las que no brilla y está obligado a hacer un esfuerzo físico que le resta brillantez en posiciones más avanzadas. Necesitan un loco bajito que la toque y Pastore es más un mediapunta filigranero con una calidad tremenda pero sin personalidad, de momento, como para ejercer de líder.

La delantera frustrada y agobiada por la competencia. Todos quieren el balón al pie para demostrar que son mejores que su compañero. Higuaín no para de quejarse cuando no le pasan el balón. Pastore siempre quiere hacer una jugada plástica que quede en la retina de los aficionados para convertirse en un titular indiscutible. Suele ocurrir cuando tienes la competencia de cracks como Agüero. Demasiados gallos en el mismo gallinero. Ayer, el mejor fue Lavezzi de largo. Solidario y con una movilidad tremenda parece tener personalidad y madurez como para aportar mucho a este equipo.

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