El Pacto del Hambre

«Deslocalizar y quitar la industria en la comarca del Baix Llobregat es muy grave». Así valora uno de los responsables del comité de empresa por UGT el cierre de Hayers Lemmerz Sant Joan Despí. «Dentro de la comarca, dejar a 141 trabajadores de varios municipios como Cornellà, Hospitalet o Esplugues, entre otros, supone un impacto social brutal», remarca.

Hace 24 años la empresa americana aterrizaba en nuestro país apoyada por la administración a través de grandes subvenciones del INI. Terrenos gratuitos para la construcción de la planta y mano de obra, por aquella época, bastante barata. Trabajadores de empresas que cerraron como Benavent, Corberó o Semimetálicas fueron recolocados para fabricar llantas de coches. Muchos de ellos cedieron su indemnización con el propósito de que su nueva empresa tuviera un buen inicio.

En su final, esta empresa les ofrece 30 días en 15 mensualidades a la totalidad de su plantilla. Los trabajadores remarcan que la planta es «económicamente rentable» y achacan el cierre a decisiones políticas de la multinacional. Se escudan en el margen de beneficio de la empresa en el contexto económico actual y en la negativa de la directiva a rejuvenecer la planta pese a tener concedido un crédito del CDTI de 2,5 millones de euros a devolver en 7 años a interés 0 para la construcción de un horno de tratamiento térmico necesario en la producción de llantas para los nuevos modelos de automóviles. La planta de Sant Joan Despí disponía de dicha tecnología pero en 2007 la dirección de Hayers Lemmerz decidió echar abajo el horno prometiendo a los trabajadores tener volúmenes de producción, con o sin él. Ahora, la falta de volúmenes es la razón que la empresa da para cerrar. Un sin sentido.

En estos últimos años los trabajadores han luchado por su planta aguantando diversos expedientes de regulación de empleo. La plantilla llegó a ser de más de 200 personas. De los dos expedientes presentados y aprobados en 2009 la empresa no ha utilizado ni el 50% de los días que tenía para regular ya que «teníamos más faena de la que calcularon», según otro miembro del comité. «La empresa no interesa por lo que sea y deciden cerrarla», dice el representante de UGT. Hayers Lemmerz tiene otra planta en Manresa dedicada a las llantas para camiones. Corrieron rumores, habituales en el día a día de la fábrica,  de una posible fusión pero el comité «apuesta por la viabilidad de la planta del Baix Llobregat» y declara que «irse al Vallés es otra historia».

Se ha estudiado la opción de huelga pero hasta el momento ha sido abortada en dos ocasiones durante el ultimo mes. El próximo sábado 13 de febrero los trabajadores realizarán una movilización que les llevará desde la puerta de la empresa hasta el Eroski de Cornellà. Las últimas conversaciones de estos con los altos dirigentes políticos durante la Fira de la Candelera en Molins de Rei les dan un último hilo de esperanza ante la desesperación. «Nos quieren llevar al pacto del hambre», declaraba un trabajador a los micrófonos de Ràdio Molins de Rei.

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