Artículo para la revista de Llums de la Ciutat
Como recoge Cesáreo Rodríguez en su trabajo Norberto Bobbio y el futuro de la democracia una de las preocupaciones del filósofo y politólogo italiano es el espacio del poder invisible en la política actual. Para Bobbio, el poder invisible son esas decisiones políticas que rompen con “el ideal del autogobierno popular directo”. En otras palabras, aquellas decisiones de los políticos que rompen el vínculo de representatividad con los ciudadanos. Aquellos actos de los gobernantes que crean la reacción de desafección política en la gente.
Durante los últimos años, con la irrupción de las redes sociales como Twitter y Facebook, algunos expertos en comunicación política han coincidido en que la presencia de los políticos en el entorno 2.0 puede crear efectos de representación entre los ciudadanos y los propios políticos. Es la llamada política 2.0 en la que los políticos, con su presencia en las redes sociales, intentan explicarse delante de los ciudadanos de una manera más directa aprovechando la interacción natural que se produce en estos entornos.
Según Rodríguez, Bobbio se interroga sobre las transformaciones de la democracia y, en particular, sobre sus crecientes dificultades de adaptación al presente. En el contexto actual Bobbio dice “la democracia consiste en ajustarse a reglas del juego político, pues el procedimiento es tan importante o más que los fines”. El profesor de la Facultad de Comunicación Blanquerna y experto en comunicación política, Toni Aira, lo expresa de otra manera en su libro La comunicació política “hoy por hoy, el como supera en importancia al que” en la política actual. Para Aira, la comunicación de las ideas es más importante que las ideas en sí mismas.
Si actualmente nos encontramos en una lenta cuesta abajo hacía la completa separación de ciudadano y político, estamos en tiempos de apostar por un nuevo tipo de político que innove en su forma de comunicar. La política 2.0 no es como una panacea que todo lo solucione por arte de magia pero para algunos ya es una alternativa. Uno de los ejemplos más claros es el del Ex-President del Parlament de Catalunya, Ernest Benach. A parte de ser uno de los políticos más activos en Internet (Benach es muy activo sobretodo en Twitter y gestiona dos blogs) en su libro #Política2.0 dice “las redes sociales en la política pretenden crear un puentes de dialogo con los ciudadanos”. Justamente lo que la política necesita si asumimos el razonamiento de Bobbio. La vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, Cristina Cifuentes, opina que “las redes sociales refuerzan la democracia” en su blog. Cifuentes, también muy activa en Twitter, matiza que “el 2.0 no sustituye al 1.0 sino que lo complementa”. Estamos delante de una oportunidad para que los políticos se acerquen a los ciudadanos pero lo más importante no es estar o no estar en las redes sociales, sino hacer el uso debido de ellas. Cuentas que desaparecen justo después de las elecciones, una interacción incompleta con los ciudadanos, robots que actualizan automáticamente los perfiles de los políticos en las redes o la no aceptación de las críticas puede crear justo el efecto contrario del que se busca en la política 2.0. Sobre los límites de los procesos 2.0 en la política reflexiona el experto en comunicación política, Albert Medrán, en su blog “la red no es una gran ágora, sino un conjunto de habitaciones ideológicas en las que hay estrechos pasillos poco poblados para interaccionar”.
Un panorama nuevo está revolucionando el sistema de comunicaciones. La liebre corre muy deprisa. Los políticos no tiene que dejar escapar este tren para intentar acercarse un poco más a los ciudadanos luchando contra el poder invisible.
Jose, gracias por la mención pero esa cita no es mía; forma parte del manifesto conjunto firmado con Jose Rodríguez, Edgar Rovida, Guillem López-Bonafont, Xavier Peytibí, Jorge Galindo y Roger Senserrich 😉
Hola Albert,
No me constaba, intentaré solucionarlo. Gracias por comentar.