Uhuru

«Lo ideal es ser lo más independiente posible, pero la vida está muy lejos de ser ideal. El periodista se ve sometido a muchas y distintas presiones para que escriba lo que su jefe quiere que escriba. Nuestra profesión es una lucha constante entre nuestro propio sueño, nuestra voluntad de ser completamente independientes y las situaciones reales en que nos encontramos, que nos obligan a ser, en cambio, dependientes de los intereses, puntos de vista, expectativas de nuestros editores«.

Ryszard Kapuściński. Los cínicos no sirven para este oficio.

Luchando, en eso se encuentran los medios actualmente, si esta profesión es una lucha constante como decía el polaco, probablemente sea ahora cuando estemos en el punto más álgido de esta. La situación cambiante de los medios en un contexto de crisis hace que la balanza se vaya decantando y, en muy pocos casos, lo hace a favor del periodismo.

En lucha, así se encuentra ese medio pequeñito, entrañable, que ha simbolizado gran parte de la actividad social de un pueblo, Molins de Rei, durante hace ya bastantes años. Ràdio Molins de Rei se encuentra en una lucha encarnizada por su sueño, por su independencia. Este hecho es el pan de cada día para tantos otros medios y es fruto de la naturaleza de nuestra profesión. Lo curioso es que a veces esta lucha se convierte al absurdo. Intentar abordar el universo 2.0, de mejor o peor manera, para así acercarse a un público más joven es una estrategia seguida por muchas radios en todo el mundo. La importancia de acercarse a un público nuevo es vital para que la Ràdio Nostra sobreviva debido a que la mayoría de su audiencia son personas con una media de edad muy elevada. Integrarse en la red es algo natural y de supervivencia a medio plazo.

El absurdo está cuando se publican noticias en Facebook y desde el ayuntamiento se reprocha esta iniciativa y este se hace más grande al saber que las publicaciones son íntegramente iguales a las noticias que se emiten en los servicios informativos de la casa. El trabajo coordinado entre patrón y marinero, es importante, pero que pasa ¿que los primeros no escuchan el trabajo de los segundos?

La razón por la cual unos se quejan es la misma por la que se debe apoyar esta iniciativa, al público le interesa tener su información en este tipo de plataformas y, entonces, aparece el miedo. El miedo al ruido, el miedo a la participación, el miedo a la interacción y se pierde el Uhuru de los profesionales y la gente.

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